PROVINCIAS EXPORTAN MAS POR EXPLOTACION DE MINERIA Y SOJA
Las editoriales en los diarios también se escriben en los títulos. Es muy distinto titular: “Las exportaciones de misiones crecieron menos que la media nacional”, que titular como lo hicimos “provincias exportan más por la minería y la soja”. El primer título desliza fracasos, el segundo deja abierta la elección que subyace: el monocultivo extensivo o la defensa de las familias rurales. Se corrigen así los deslizamientos, más que inocentes ideológicos, del “sentido común” que no cuestiona los paradigmas de la ortodoxia neoliberal. Aparte del título el documento del IADER, que tiene una abierta cosmovisión ortodoxa, seleccionaba datos del INDEC para destacar que:
“Pese al mal desempeño que tuvieron las ventas externas el año pasado, desde 2001 los envíos al mundo de la Argentina se duplicaron, empujados por el excelente dinamismo exportador de las cinco grandes regiones económicas del país. Pero el dato más llamativo es el crecimiento que registraron las exportaciones en algunas provincias. Los casos más destacados son San Juan, Jujuy y Catamarca, tres jurisdicciones históricamente rezagadas en el comercio internacional que año tras año se han ido ganando un lugar entre las provincias exportadoras.
En San Juan, las exportase multiplicaron por 8,2 veces, creciendo de apenas u$s 140 millones en 2002 a u$s 1.003 millones en 2009. De esa forma, esta provincia que ocho años atrás apenas generaba el 0,5% de las exportaciones del país, en 2009 explicó nada menos que el 1,8% del total exportado y se ubicó como la sexta jurisdicción que más envíos al mundo genera. El impulso agresivo que tuvieron las exportaciones sanjuaninas se explica principalmente por los envíos de manufacturas de origen industrial (MOI) correspondientes al complejo minero, que en 2009 representan el 66% de las exportaciones de la provincia.
A su vez, con un crecimiento del 193%, las exportaciones de Catamarca alcanzaron los u$s 1.073 millones, casi el 2% del total nacional. Las exportaciones de esa jurisdicción se concentran en el complejo minero, principalmente cobre y oro, que tuvieron el año pasado una participación del 94% en su estructura de las ventas externas.
En líneas generales, de las 24 provincias del país, 10 presentan tasas de crecimiento superiores al 90% y 8 de ellas se colocan por encima del crecimiento promedio nacional (106%). Del resto de las provincias, sólo 2 sufrieron caídas en las ventas externas durante el período: Neuquén y Santa Cruz.
De las jurisdicciones de la región Centro se destacan Santa Fe, Entre Ríos y Córdoba, donde las ventas crecieron el 182%, el 153% y el 149% respectivamente entre 2001 y 2009. En Córdoba y Santa Fe, las ventas fueron impulsadas por las MOA, sobre todo por los productos del complejo oleaginoso, que representan más del 60% de las exportaciones. En Entre Ríos, en cambio, además de la soja sobresalieron los productos avícola-ganaderos, que explicaron el 40% de los envíos el año pasado.
Otras dos provincias que crecieron por encima del promedio nacional fueron Corrientes y Chubut (el 119% y el 110% respectivamente). En el caso de Chubut, el incremento se fundamenta en las ventas crecientes de combustibles y energía, que en 2009 explicaron el 66% del total de su comercio externo.
Muy cerca, aparece Tucumán que en los 8 años analizados incrementó sus ventas externas un 84%, seguida por Misiones y Santiago del Estero con un 83%, al fondo, muy rezagadas aparecen Chaco y Formosa con sólo el 2%.
El documento sin embargo se queda en los datos fríos de las exportaciones. No indaga sobre los efectos sociales ¿genera empleo? ¿cómo se distribuye la renta? ¿desplaza la soja otros cultivos? ¿las exportaciones se hacen a través de empresas monopólicas? En Misiones se descartó el crecimiento en base a desmonte y soja. La decisión incluso fue uno de los motivos por los cuales Ramón Puerta que apoyaba la sojización incumplió los acuerdos políticos ya en 2001. Entonces, como hoy, insistía en que el agro misionero es inviable económicamente. Eso es cierto pero, si se lo aborda desde criterios de competitividad internacional y no desde la productividad social.