Más que chimentos, esta semana recibimos comentarios y rumores a veces sustentados en deslizamientos de buenas fuentes, otras de delirantes y de operadores que confunden deseos con realidades.
Cuentan que un grupo de periodistas de distintos medios se encontraron cruzando la plaza 9 de Julio el martes pasado, casi a mediodía. La ley de medios fue tema obligado. La ilusión del crecimiento en la demanda de mano de obra llevó la conversación al poco cumplimiento que tiene en diarios, radios y canales de televisión, del estatuto del periodista y las regulaciones laborales en general. Los temas se fueron encadenando y se empezó a delirar sobre las irregularidades generalizadas en la forma en que los medios audiovisuales invaden frecuencias. Los más duros afirman que con la nueva ley el control del espacio será más estricto y aquellos que se expandieron más de la cuenta deberán limitar sus señales al alcance que tiene su habilitación. La ley no permite a los canales comunales tener repetidoras
Los periodistas que cambiaban figuritas en la plaza, según dicen, andaban indagando sobre la versión, firme del desembarco del gobernador del Chaco, Capitanich en el Canal 4 de Posadas que, en este momento está explotando Ramón Puerta, pero se sabe es propiedad de Carlos Valenzuela. Según algunos, “Carlitos” nunca traicionará a “Ramón”, porque nunca rompió con él. Otros trabajadores de prensa, en cambio, adelantaban que si el nuevo COMFER se pone estricto, hasta podría hacer caer la licencia, porque el alquiler no está permitido. Abonaron el argumento recordando que el Canal 4 es el único que tiene más alcance de los meramente comunal y por esa razón será más vigilado. Desde el ordenamiento del espacio en los 90, es la frecuencia que le corresponde a la Argentina en esta región del Mercosur. Y memoriosos rescataron un viejo litigio de Valenzuela con el Obispado, porque aseguran que la licencia pertenece a los curas.
Los diputados nunca se toman vacaciones para hacer política. Todo es política. No sólo los proyectos y los debate parlamentarios. En realidad los políticos viven “rosqueando”. La ausencia de vida partidaria alimenta también en Misiones la elevación de los quinchos a categorías más politizadas que un simple encuentro de amigos. Los radicales en eso son especialistas. Tienen una habilidad que pareciera que viene en su ADN porque, esa capacidad de rosca nunca la pudieron desarrollar en la misma dimensión los peronistas y menos aún los progres y zurdos. La derecha en cambio no la necesita porque impone, ya sea comprando o por la fuerza. La rosca es en realidad un acuerdo efímero, quizá por su naturaleza superestructural y porque se da entre dirigentes. Irigoyen fue un gran rosquero. En el cara a cara desenvolvía una capacidad de seducción inigualable. Pero su carácter efímero, obliga a la rosca a un rosqueo permanente. Una rosca lleva a otra rosca. En realidad los radicales son “trotskistas” de las roscas. Los peronistas en cambio “acuerdan” y logran pactos de mediano y largo plazo porque ante todo marcan espacios de actuación. Por eso es diferente lo que se habla en un quincho puramente radical de lo que se habla en un quincho peronista.
Un quincho radical y bien selecto funcionó en la quinta que tiene la familia del radical misionero más influyente en el partido desde 1983, en las adyacencias del barrio El Yerbal. El tema excluyente de la noche fue la crisis en EMSA y sus repercusiones al interior de la renovación. Se mostraron tan absorbidos por el acontecimiento que no hablaron, ni de la consagración de Pablo Andersen en la Convención ni del paso del presidente del partido, Ernesto Sanz, por la provincia. Es que la renuncia de López Ricci y sus derivaciones habilita las fantasías de los comensales y todo tipo de especulaciones. Comensales se diría “menemizados” porque regaron el asado con champán y no con vino tinto a la vieja usanza de la estirpe unionista. El grupo de elegidos, que dejaron afuera al candidato a gobernador, tenían todos, la marca “mapar” en el orillo, o cercanías a través de parientes con el viejo “losadismo”. Aunque perdieron como perros las elecciones internas que ellos mismos forzaron, creen que siguen teniendo manejo suficiente para definir estrategias en el partido.
En el quincho radical que queda más cerca del Arco que del centro de Posadas, el grupo que perdió las internas repudia ahora el “cobismo” tardío de Pastori, que paradójicamente, ganó las elecciones con argumentos de defensa de la organicidad partidaria. Si María Losada estaba trabajando -a través del puente que tendía Alfredo Schiavoni- a conformar una alianza con Ramón Puerta, su grupo ahora está en otra cosa. Esa alianza que trabajaba silenciosamente el Coty, ahora se ve inviable, más que por la resistencia del pastorismo (si es que existe) por la matriz de los 5 mil afiliados que se pronunciaron en las urnas el 30 de mayo, y fundamentalmente por Hernán Damiani y el grupo alternativo que está creciendo en Posadas bajo la sombra del prestigio del cardiólogo Osvaldo Navarro. Los votos y la dirigencia de Posadas son inconmovibles en su posición de resistencia al armado de alianzas electorales, y menos aún con genuinos representantes de la derecha provincial.
Pero la crisis de EMSA hizo volar o delirar más bien, al ahora grupo minoritario del radicalismo. Haber perdido el Comité Central y de la Convención, no les quita manejo y capacidad de rosca. En la reunión de la quinta ubicada sobre la ruta a Corrientes, quién actuaba de anfitrión tiró sobre la mesa la aspiración de “ir con Mauri”. “Ahora nos va a necesitar, ya nos va llamar”, arriesgó, pero bajándolo como un axioma. Curiosamente, ninguno se mostró sorprendido. Es que parten de un deseo que se vuelve obsesión y de ahí a confundirlo con la realidad hay un solo paso. ¿Cómo es eso? se animó a preguntar el más nuevo en esas lides. De ahí en más fue una larga explicación de la ruptura entre Closs y Rovira y la división de aguas entre los RR y los roviristas. En ese escenario 2011 imaginado por los des rumbeados radicales, la renovación aparece quebrada como en 2007 con Rovira y Pelito Escobar respaldando a los Kirchner y a Closs jugado con la Coalición Cívica. Claro, el mito “Coty” da para todo ya que el imaginario popular lo cree capaz de cualquier rosca. La duda ya metodológica del comensal más joven lo llevó a contra argumentar que la relación del Gobernador con los Kirchner es excelente y mutuamente dieron claras señalas en ese sentido. “No creo, no creo”, repetía apurando su copa de extra brut. “Hay que tener en cuenta otro dato”, agregó doctoralmente el entusiasta organizador de la noche de domingo. Consideró como concluyente la reunión de Aristóbulo del Valle el viernes 2. “Allí Mauri –explicó disfrutando de la atención que le ponían sus correligionarios- reunió a los diputados RR, a los funcionarios de su riñón y como si fuera poco a todos los intendentes de la provincia…” ¿A todos?” –lo interrumpieron- Respondió: “Si a todos, incluso a Lindermann, a Ríos, a Andruszyszyn…y uno de los que bajó línea fue Rindfleisch” Y sin respirar sentenció: “aunque el propio Mauri lo niegue, se viene el pan-radicalismo o como quieran llamarlo”… Fue interrumpido nuevamente, pero con una carcajada descalificadora “¡Por favor! ¡Por favor!” repetía el único interlocutor de tanta fantasía. “¿Y esos son tus datos científicos?” se burló ni bien se recuperó del ahogo por el ataque de risa. “Para que te enteres, la reunión de antes de ayer (por el viernes 2) en Aristóbulo no tenía prevista la presencia de los intendentes al almuerzo sino recién para el acto de inauguración de la Usina a la tarde. Fue, y te lo aseguro, una metida de pata del secretario de Mauri”…” ¿Qué decís, de quién, no es creíble, quién metió la pata?”. “Miguel Onetto” fue la respuesta lacónica.
Como si vivieran en provincias distintas, otras lecturas de la realidad provincial hicieron peronistas en la diáspora, reunidos en un quincho que suele conspirar en la calle Barón de Astrada, en el antiguo barrio Tajamar, ganado ya por la impronta del centro de Posadas. Después de haber estado en Buenos Aires, los peronistas que no se sienten representados ni por el pejota, ni por el puertismo ni por los peronistas renovadores, volvieron más convencido que nunca de que el kirchnerismo jugará fuerte con la renovación en la provincia. Se observó que Kirchner está juntando punto por punto para llegar al 40% en la primera vuelta y en ese sentido los 200 mil votos que pueda arrimar Misiones se valorizan más que nunca. “No hay un Alberto Fernández hoy que habilite desde la Casa Rosada rupturas como la de Tschirsch y Lozina” se asegura en el quincho para arriesgar la opinión de que habrá novedades en el pejota debido al fracaso del año pasado cuando permitió que Puerta llegue al Congreso.
El poder patógeno de la escherichia coli fue la causa que tumbó durante seis semanas a Lucho Viana. El peligro de una septicemia generalizada llevó a los médicos a internarlo preventivamente. Lucho tenía una excusa grande como una casa para no presentarse en el Senado el miércoles 15. La decisión de estar fue en consecuencia una decisión política. Se presentó, habló y con fundamentos precarios y poco convincentes votó en contra de la reforma del Código Civil y dar forma legal a los derechos de todos a contraer matrimonio. Su posición en defensa de la “familia” es parecida a la de Puerta, que en Diputados también votó en contra preocupado por sostener “la célula de la sociedad”. Nada menos que él que días antes del debate en el Congreso declaró a una revista pornográfica sus convicciones en contra del casamiento monógamo y se pronunció, abiertamente, por la poligamia y reveló tener varias mujeres y no haberse casado nunca con la madre de sus hijos. ¿Por qué entonces se presentó Viana a votar en el Senado? Para los peronistas del quincho de El Tajamar Lucho se levantó de la cama con el sólo propósito de aprovechar la ocasión para fortalecer su capacidad de extorsión. ¿Cómo es eso? Se preguntaron. Muy sencillo –respondieron- con la ley del matrimonio sin restricciones de ningún tipo, el Gobierno no ponía en riesgo ni la estabilidad fiscal ni las relaciones de fuerza política, la ocasión entonces para actitudes como la de Lucho fue propicia para mandar señales a los Kirchner.