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02/12/2009
El peronismo en Misiones se expresa, cada vez con más contundencia, por fuera de un pejota intervenido por políticos irrepresentativos que, para sobrevivir trasgreden todos los límites
En los últimos días hubo novedades en el peronismo misionero. Corrientes subterráneas han sacudido la superficie, en la lucha por la significación del peronismo. Son datos elocuentes: el posicionamiento al centro de la escena de la corriente del intendente Andruszyszyn, el alineamiento con la conducción de Kirchner de peronistas en la diáspora y hasta la nueva profesión de fe peronista de militantes de la renovación, liderados por el ministro Escobar. Pero, mientras en el orden nacional, el sentido estratégico está ligado a la disputa por el control del pejota, aquí en Misiones, el sello ha perdido toda gravitación en la lucha política, ideológica y hasta cultural. Se cumple el presagio de la maestra de Lomas: “es una cáscara vacía”. Sucede que la intervención encubierta, con elecciones al estilo Honduras, que instaló al senador Viana y al sindicalista Velázquez en la administración del edificio de López y Planes, sigue profundizando la diáspora de dirigentes. La preocupación excluyente, e indisimulable, de los jefes por mantenerse en los cargos públicos, trasgrediendo todos los límites éticos, no hace más que legitimar a los que se expresan por fuera del partido. Porque la identidad del peronismo, como causa nacional y popular, siempre se manifiesta en la acción. Es el accionar lo que sustantiva al “movimiento”, más que su ideología. Podrán los congresales del pejota reunirse en asamblea, podrán hablar y hablar, pero sus discursos se diluirán en las roscas del “vianismo”, que ya dejó de ser una corriente, para adjetivar a la clase política, que desde una perspectiva de la producción es un vacío, pero que ha logrado permanecer con una dinámica de reproducción propia. El “vianismo” como expresión de esta clase, no tiene intereses iguales a los empresarios o a la clase trabajadora, se reproduce operando desde la superestructura en particular articulación con el mundo de lo virtual. Es en este contexto, que la anunciada reunión del congreso provincial el próximo sábado 5, tiene menos trascendencia que la presentación que realizó, la semana pasada en Posadas, la agrupación conformada en torno a la figura del intendente de Campo Grande. Sin el ruido del poder mediático que hizo la alianza del pejota con el pro-peronismo de Puerta, en el Parlamento hay más peronistas en la diáspora que en el promocionado pacto de ingobernabilidad. La dupla Puerta-Viana tendrán tres diputados y medio: Tschirsch, Ifrán, Weirich y el ambiguo Velázquez. Por fuera, disputando la representación del peronismo tienen mandato: Garzón Maceda, Alustiza, Wellbach, Pires, Sartori, Zuetta, Molina y el cura Buiack. Evidentemente, en Misiones no se replica la lucha por el pejota que en el orden nacional enfrenta al kirchnerismo con el anti-kirchnerismo. Aquí la lucha es más profunda, se da por la verdadera significación del peronismo.
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