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18/11/2009
El ejercicio del periodismo
Trabajadores del Poder Legislativo, enrolados en el oficialismo y en las oposiciones, han puesto en cuestión las atribuciones que tiene un secretario de bloque para divulgar por la prensa asuntos del Parlamento. En una declaración que difundió el propio imputado, alrededor de doscientos legislativos sostienen que la función de secretario de bloque es incompatible con el ejercicio del periodismo. Se argumenta que el cargo lo hace pasible de los deberes de los funcionarios públicos. Queda planteado entonce ¿cuáles son los límites para el ejercicio del periodismo?, Sigue

Es el planteo de fondo que hacen los trabajadores parlamentarios en una nota que dirigieron a Mario D´Arpino. Los periodistas que integramos la cooperativa Plural entendemos que no existen límites ni debe haber condicionamientos para ejercer el periodismo. Sostenemos que D´Arpino no sólo tiene todo el derecho legal para escribir lo que piensa, o lo que se le ocurra, y que, su función no lo inhibe siquiera desde un punto de vista más restringido al campo de la ética. Y esto no debe traducirse como que estamos de acuerdo o siquiera en desacuerdo con lo que escribe el funcionario periodista. Concretamente respaldamos su derecho. Puede estar manipulando, mintiendo o desprestigiando a todo el Poder Legislativo, puede tener antecedentes de cana en el ejercicio de funciones anteriores, como denuncia la nota que le presentaron los trabajadores ofendidos, pero no deja de tener derechos. Y en un sistema que va paulatinamente ampliando las fronteras de la democracia, respetar el derecho a disentir es imprescindible. Por eso mismo también tienen todo el derecho los trabajadores a publicar lo que se les antoje sin que por ello sean descalificados o demonizados.  Con la ley antimonopólica en los medios de comunicación audiovisual, la sociedad argentina afianza el rumbo democrático con el hecho de garantizar la presencia de más voces en el aire. Por eso no hay que temer la aparición de publicaciones como las que dirige D´Arpino. Por el contrario celebrar la decisión editorial. Cuanto mayor sea el espectro de opiniones, más facilidades existirán para aproximarse a esa verdad que se esconde en parcialidades.

Por otra parte, es oportuno recordar que ya se registra un antecedente con una resolución amarga. En los bajo 90, un militante radical y con funciones en el bloque ejercía el periodismo, logrando articular la vocación política con el laburo necesario para ganarse la vida. Para silenciarlo, todo el poder del humadismo apretó al director del diario en el que trabajaba para que lo desplacen de sus funciones periodísticas en la Cámara. Resultado: el militante perdió un trabajo y al mismo tiempo, los lectores, la sociedad, se quedaron sin la información, que siempre tiene la perspectiva del periodista y que, entonces enriquecía la posibilidad de debate al cuestionar el discurso hegemónico del neoliberalismo. Es cierto también que no todo tratamiento de la noticia enriquece y que muchas veces en su afán denunciativo le termina haciendo el juego a la antipolítica. Las distorsiones de TN y el grupo Clarín, son paradigmáticas. Pero la historia ha demostrado ya contundentemente que la censura no es la mejor manera de combatir por la construcción de proyectos. Simplemente hay que saber esperar que sea la sociedad la que aprenda a distinguir operaciones de información. Los partidos políticos, tienen en ese sentido, una responsabilidad permanente. Limitar la lucha cultural a los medios es jugar en el campo enemigo. La lucha debe librarse desde las instituciones pero simultáneamente en el seno de la propia sociedad. Sólo ahí los ejércitos de militantes podrán equiparar la asimetría de poder con los grandes grupos económicos y sus multimedios. Carlos A. D´Onfrio.



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